Gracias a su fama, el bellÃsimo doctor Minori Shigefuji recibe tanto a miembros de la yakuza como a actores en su clÃnica de osteopatÃa y quiropráctica. Aquellos que reciben su tratamiento âespecialâ sienten cómo la relajación se adueña de todo su ser, de su alma y de la mitad inferior de su cuerpo, y siempre quieren repetir. Por lo visto, parte del encanto está en la actitud sádica y desapasionada que adopta el doctor Minori.